Terapia para Adultos
“Ir al psicólogo es cosa de locos”
“Para qué voy a pagar a alguien para hablar, para eso ya tengo a mis amig@s”
“Yo no creo en los psicólogos”.
“El psicólogo es muy caro” Éstos y un sinfín de prejuicios más hemos escuchado los psicólogos demasiadas veces. Tal vez hasta tú te los has planteado alguna vez. Pero por suerte (o a golpe de evidencias) la profesión de los psicólogos se está haciendo un hueco en la vida de las personas. Ese tipo de afirmaciones suelen hacerlas las personas que no están dispuestas a aceptar que tienen un problema. Es una manera de buscar excusas que justifiquen su inacción y su inmovilidad para mejorar aquello que falla en sus vidas. Para que entiendas lo irracional de estas creencias te explicaré que a consulta acuden personas con problemas de todo tipo. Por problemas de pareja, por no saber cómo gestionar la educación de los hijos, por falta de objetivos claros, por problemas de salud mental, para superar procesos vitales como la pérdida de un ser querido, etc. ¿Dirías que se trata de personas “locas”?
Además, al psicólogo no vas a ir a hablar. Bueno, el medio por el que se produce parte del cambio es a través de la palabra, pero también tendrás que “currártelo”. Vas a tener que hacer cosas que nunca has hecho, hacer ejercicios y ponerlos en práctica en tu día a día, vas a descubrir cosas de ti mismo que tal vez te sorprendan y otras que creías imposible lograr.

